viernes, 11 de noviembre de 2022

Prevenir el Alzheimer con ejercicio físico




Hoy en nuestro blog hablamos de un tema muy interesante de que ya se hablo también en nuestra sección de radio en Onda Cero " Que no se te olvide" del pasado 9 de noviembre.

Sabemos que el ejercicio físico tienes numerosos beneficios a nivel físico, cognitivo y emocional en todas las personas que lo practican, pero lo que no sabíamos es como influye en una persona que padece Alzheimer u otro tipo de demencia. Pues bien, en los últimos años se ha estudiado si la práctica regular de ejercicio físico podría beneficiar a personas con deterioro cognitivo a prevenir, retrasar o minimizar el progresivo deterioro de los síntomas característicos de la enfermedad.

Diversas investigaciones ponen de manifiesto que el ejercicio físico mejora la sinapsis o conexiones entre neuronas, mejora el aprendizaje, así como los estados depresivos y de ansiedad. de hecho, algunos expertos consideran que de todos los factores de estilo de vida, el ejercicio es el mas importante cuando se trata de preservar las funciones cognitivas.

Así pues podemos confirmar que existe una relación directa y positiva entre niveles bajos de realización de ejercicio físico y un mayor riesgo de padecer la enfermedad del Alzheimer u otras demencias, así como una relación de ejercicio físico y un comienzo mas tardío de la presentación de una posible demencia. 

En personas que ya padecen la enfermedad, en un estudio reciente se evaluó la relación que existe entre los niveles de ejercicio y la carga de amiloide cerebral en portadores de mutaciones genéticas que causan la enfermedad del Alzheimer de inicio precoz. La acumulación de proteína beta amiloide es un conocido recursos de la enfermedad de Alzheimer. Pues bien, en este estudio, los investigadores encontraron que en el grupo que realizaba ejercicio físico moderado el beta amiloide se acumulo a un ritmo mas lento, ralentizando así la aparición y progreso de la enfermedad.

Por lo tanto tenemos en nuestras manos otra herramienta para usarla en terapia no farmacológica en personas enfermas de Alzheimer u otras demencias, siendo el ejercicio físico una de las terapias mas importantes para ralentizar así esta enfermedad, aumentando un buen estado de salud en general, mejora de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, aumento por consiguiente de la autonomía personal, autoestima y percepción de logro y una disminución importante de los niveles de depresión y ansiedad. Teniendo en cuenta también que a la hora de hacer este ejercicio físico, sea personalizado y adaptado a cada persona. 

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